La demanda de gas natural en España creció un 14% en 2019 y confirmó su protagonismo como respaldo para el desarrollo del parque renovable

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El experto en mercados energéticos Miguel Ángel Lasheras, afirma que “la transición ecológica va a demandar un esfuerzo inversor importante en el sector, en la medida en que se plantee la sustitución progresiva del gas natural por gases renovables e hidrógeno”.

Según se recoge en la publicación “El sector del gas natural en números”, elaborado por la Fundación Naturgy y presentada por el experto en mercados energéticos Miguel Ángel Lasheras, la demanda de gas natural en el mercado español aumentó cerca de un 14% en 2019 y recuperó así la senda de crecimiento de los últimos años, tras el leve retroceso experimentado en 2018.

Por mercados, la distribución de la demanda fue la siguiente: 59% industrial, 28% generación y 13% comercial y residencial. La demanda de gas natural para generación eléctrica con ciclos combinados fue la que más creció, un 80%, hasta alcanzar casi una tercera parte de la demanda total.

“Este incremento demuestra que el gas actuó como una fuente de energía complementaria a la generación renovable, en un contexto de reducción de la generación con carbón”, explica Lasheras. “Estamos inmersos en un proceso de transición energética, en el que el gas juega un papel relevante como respaldo para el desarrollo de las renovables o para sectores donde no es factible la electrificación en la industria o en el transporte. Por el momento no es posible una oferta de energía completamente renovable y lo ocurrido en 2019 ha consolidado esta visión”, afirma.

“El año pasado el gas, en todo el mundo, actuó como una fuente de energía complementaria a la generación renovable, ofreciendo flexibilidad, seguridad y eficiencia en costes. En consecuencia, la demanda mundial de gas creció un 4,9% en 2019”, explica Lasheras.

Según los datos recogidos en el informe correspondiente a 2019, el mercado libre representó el 80% de los clientes y el 98% de la energía comercializada.

Regulación flexible

“En 2019, el sector estuvo bastante equilibrado en cuanto a costes e ingresos del sistema regulado, de hecho tuvo un superávit de 354 millones de euros, que aunque no compensa los déficits de años anteriores a 2015 (hay todavía 783 millones de déficit acumulado), han supuesto una relevante reducción del mismo”, explica Lasheras.

El economista recuerda que este año 2020 se implementará la nueva regulación de la distribución, según la Circular 4/2020 de la CNMC para el horizonte 2021 a 2026. “Habrá que observar qué tal se comporta este nuevo marco en la retribución de activos y en las tasas de rentabilidad. Tengamos en cuenta que el proceso de transición ecológica va a demandar un esfuerzo inversor importante en el sector del gas, en la medida en que se plantee la sustitución progresiva del gas natural por gases renovables e hidrógeno”, explica el experto. Teniendo esto en cuenta, Lasheras afirma que “la regulación probablemente deberá tener una mayor flexibilidad y necesitará adaptarse”.

Según recoge el informe, y de acuerdo con la comparativa anual que realiza Eurostat, “los precios finales tanto en el sector doméstico como en el industrial están muy en línea con las medias europeas”, explica Lasheras. “Esto nos permite afrontar con optimismo el futuro de la transición energética y el papel que el sector del gas en España puede jugar en la misma, primero dando soporte a la sustitución del carbón como energía fiable y de respaldo a las renovables, mientras se desarrollan las tecnologías de los gases limpios, y después avanzando en la incorporación de los gases renovables y el hidrógeno en sustitución del gas natural”, añade el economista. 

Los aprovisionamientos crecieron casi un 7%

El documento de la Fundación Naturgy también recoge datos de los aprovisionamientos, que crecieron un 6,85% respecto al año anterior. El aprovisionamiento de gas natural licuado (GNL) creció un 44%, debido a un contexto de reducción de precios en el mercado internacional.

Esto hizo que aumentara la utilización media de las plantas de regasificación del 21% en 2018 al 33% en 2019, y que el llenado de los almacenamientos subterráneos alcanzara, por primera vez, un 90% de su capacidad. “España aprovechó la oportunidad que brindaban los mercados de GNL de corto plazo y las ventajas comparativas en precio respecto al carbón”, argumenta Lasheras.